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Teoría - Selección de textos
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Título 
El concepto de no-declaración como valor del subjuntivo. Protocolo de instrucción operativa de la selección modal en español 
Autor 
Ruiz Campillo, José Plácido 
Fuente 
Actas del programa de formación para profesorado de ELE 2005-2006 del Instituto Cervantes de Múnich 
Enlace 
www.cervantes-muenchen.de/es/05_lehrerfortb/Actas05-06/3JosePlacido.pdf 
Categoría 
Gramática 
Texto 
Texto completoDocumento en pdf
Siempre he tenido la convicción de que el español, como cualquier otra lengua, debe esconder, bajo sus a veces desconcertantes manifestaciones, una lógica estricta que gobierna, sin excepciones posibles, su capacidad de significar. El estudiante pregunta insistentemente por qué y, más allá del porque sí que tarde o temprano llega, hemos dispuesto de ciertas lógicas tradicionales para responder a sus preguntas. Lógicas parciales y muchas veces ad hoc que en más casos de los deseables han resultado al final extensamente inoperativas y, en esa medida, decepcionantes en el marco de la enseñanza, donde una explicación no solo tiene que ser verosímil, sino también aplicable y efectiva. En este marco, la rebelión teórica que ha protagonizado la Lingüística Cognitiva ha servido para poner de relieve que, quizá, la lógica que gobierna la comunicación humana no sea una lógica de tipo proposicional, que ponga en relación directa la lengua con la realidad externa a ella, ni una lógica de tipo formal, que la fuerce a encajar en moldes matemáticos privados de contenido comunicativo. Por el contrario, ha puesto de relieve, y con fuertes argumentos, que puede tratarse mucho más verosímilmente de una especie de lógica natural de la representación lingüística, definida en términos de experiencia y percepción del mundo, y destinada a compartir con otros individuos de la especie esa misma experiencia y percepción del mundo. Una lógica del significado, no de la forma, y en definitiva, creo yo, una lógica del sentido común, justamente esa cosa básica que a veces se echa en falta en las descripciones gramaticales de nuestros libros. En este sentido, me parece indiscutible que la perspectiva cognitiva nos ha abierto los ojos a una explicación satisfactoria y sorprendentemente simple de muy numerosos fenómenos gramaticales que ya casi nos habíamos resignado a considerar productos caprichosos de un invisible “genio” de la lengua.
Ahora bien, desde mi punto de vista, no basta con avenirse a entender el propio hecho del lenguaje humano bajo una perspectiva más humana para resolver el problema de la explicación, y por tanto, de la enseñanza y aprendizaje del funcionamiento gramatical de una lengua. No basta con un aparataje teórico capaz de relatar, pacientemente, por qué cada una de las manifestaciones formales de una lengua es como es y significa lo que, finalmente, significa. Es precisa, además, una mecánica estricta y manipulable que dé cuenta justificada de por qué vías todos aquellos efectos de significado que se observan han llegado a producirse a partir de una determinada forma, un forma que es, en esencia, la misma en todas sus ocurrencias. Es preciso, en suma, desplazarse desde ese extremo último de interpretación al otro extremo básico, el de generación, para ser capaz de ofrecer una valoración básica y unívoca de cada una de las formas de una lengua tal que permita (al lingüista como al estudiante) reproducir todas esas infinitas manifestaciones desde una limitada base formal, con el solo auxilio de esa lógica natural de la que hablamos como manual de manipulación. A esa capacidad explicativa y predictiva de la instrucción gramatical me refiero cuando hablo de operatividad. Hace ya tiempo que llevé a cabo un amplio ensayo de incorporación de estos dos programas en un solo modelo teórico con respecto al sistema verbal4, y a día de hoy podría decir que, al menos, los protocolos didácticos correspondientes están bastante desarrollados. En este artículo trataré de explicar cómo puede llevarse a cabo el diseño de una secuencia operativa de instrucción sobre la selección modal en español basado en un solo concepto que identifique el valor de indicativo y subjuntivo. El objetivo de instituir este valor de operación es permitir al estudiante operar con un solo y permanente significado de base en todo momento en que necesite decidirse por un modo u otro, de una manera reflexiva, consciente, y justificada por una lógica natural. Una lógica del sentido común, una lógica de la representación humana del mundo, una lógica, por tanto, compartible por hablantes de cualquier lengua.
Para ordenar un poco el asunto, organizaré la exposición en “fases”. En la primera de ellas intentaré un estado crítico de la cuestión revisando algunos de los mitos que, desde mi punto de vista, persisten en la enseñanza del subjuntivo. El resto constituye un simple ordenamiento del protocolo que propongo para entender y administrar didácticamente el fenómeno de la selección modal: una fase lógica para empezar a entender qué significa el subjuntivo en términos de comunicación, una fase legislativa para proporcionar la base de un protocolo de decisión, una fase cartográfica para dibujar el mapa por donde habremos de movernos en el proceso de aprendizaje y, por último, una fase lúdica que, en contra de lo que sugiere su nombre, plantea el espinoso problema de manejar las aparentes desviaciones que se observan en el uso nativo del modo sin que ello resulte en una inmanejable lista de excepciones. 
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